amo tu tristeza,
la amo y la bendigo.
gracias por mirarte reflejado en mi espejo.
gracias por sentirme
y sentirme tuyo,
por reflejarme lo que
anhelo ser,
pero que ya soy por naturaleza.
te bendigo como un beso,
como un pensamiento constante,
como un suspiro.
te bendigo como las voces
que traen a nosotros
los ecos de sabiduría y aliento.
a ellos invoco,
yo, tu hijo,
a ellos invoco para que acudan
a mi círculo más puro,
al del amor...
y en el nombre del amor,
yo te bendigo,
tristeza.
que la luz nos bañe,
dentro y fuera de sí misma,
de nosotros mismos.
que la lluvia nos bañe,
como me bañan tus lágrimas,
porque en ellas
reconozco mi propia debilidad,
mi magia
y lo más puro que en mí existe.
te amo, tristeza,
como el fluir de los ríos,
y a ellos invoco y suplico
que nos bendigan,
y nos permitan fluir eternamente
en el eterno caudal
que lleva a nosotros mismos.
en el nombre del amor,
del principio, centro y fin
de todo el universo,
espíritu que das vida a todo cuanto existe...
sáname, gran río,
limpia de mi tristeza
las lágrimas,
para que fluyan puras
desde el fondo de mi alma...
para que me sumerjan,
en mi propio centro...
y que tus ojos sean mis ojos,
que tu boca sea mi boca,
y que tu corazón
lata al unísono
dentro de mi corazón.
te amo,
tristeza.