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impermanencia...
movimiento eterno...
cambio de cambios.
vienes... luego te vas,
regresas...
no hacemos más que regresar...
reencontrarnos...
porque nos encontramos y nos depedimos eternamente,
sin descanso...
porque en la partida tu recuerdo no me deja descansar.
no descanso de pensarte...
de anhelarte,
de desear ser otro...
ser como tú.
feliz partida...
vete una vez más....
ahora que me siento fuerte
para sentir el dolor y la tristeza.
feliz partida...
te esperaré impaciente 
hasta que nos reencontremos.

especulaciones.

si no existieran los secretos...
no existiría la maldad.
si no hubiera nada oculto
no podríamos mentir...
no habría falsas intensiones...
ni desencantos...
ni heridas,
ni daños a terceros.
si nuestros pensamientos estuvieran expuestos...
si pudiéramos leer nuestras mentes...
no podría existir la crueldad,
no podría existir.
si no existieran los secretos...
si hubiera visto todo tal cual es,
no me hubiera acercado.
no habría hablado,
ni habría dicho tantas mentiras,
no habría hecho tantas cosas...
nada hubiera pasado.
si no existieran los secretos
no habría tantas cosas en los aparadores...
no habría tantas guerras,
no tendríamos que disfrazarnos...
no me avergonzaría tanto...
no estaría tan angustiado como a veces lo estoy...
si hubiera podido verte...
si hubieras sido transparente...
ni siquiera me habría acercado.
conjugaciones...
tiempos irregulares,
pretéritos y utopías...
especulaciones.
lo que importa es estas ganas
de que no existan los secretos...
de que el tiempo retroceda
y desaparezcas...
eso es lo que importa...
ese sueño.
para qué aparentar algo que no puedo ser...
para que buscar tener...
sentir que puedo valer tanto como algo que se compra...
algo que cuesta muy caro...
que puedo ser eso que he visto...
eso en donde he estado...
eso que sólo yo he sido...
para qué aparentar tanto...
pues...
creo que para parecerme a ti.

lost fur


adiós
adios
a dios
y a la diosa...
a dios te encargo,
dios quiera
ad i os
ad y os
adentro y oscuro
(je je)
ad y os
ad y osbel
al y os
soida
soi da
soy dar
y recibir
vivir y dejar vivir,
partir...
cuando ya no hay más qué hacer...
el número nueve es de mis favoritos...
y el 11,
pero eso a nadie le importa...
bueno, normal...
ya me estoy acostumbrando.
adiós,
ya no te voy a recordar...
y espero tampoco extrañarte,
porque me dolería.
gracias por todo.

despedida.


árbol,
tú que creces alto,
y tus ramas se levantan...
que se abren desplegadas...
como alas,
como manos...
como abrazos...
hasta el cielo, tocándolo...
y tus raíces no se sueltan,
no se van.
se mueven,
pero no se alejan...
árbol.

yo me alejo,
me resbalo...
me equivoco...
como esta vez.

perdón,
perdón por equivocarme...
por no saber la verdad,
o más bien por no querer verla.
ya es tarde,
ya pasó...
perdón, árbol.
no te mueves,
sólo creces...
y sigues mirando al cielo...
pero yo me voy.

sigue aquí, árbol...
alzando tus brazos...
haciendo raíces
fuertes y profundas...
sigue aquí...
no voy a moverte,
ni a lastimarte...
sigue, árbol, creciendo...
aquí donde elegiste estar...
donde has crecido,
donde eres sabio...
soy yo quien me voy, árbol...
porque no pude alcanzarte.
no pude quedarme.
gracias por tu sombra,
por tu tronco duro y áspero,
por tus ramas fuertes...
por tu compañía...
debo irme ya,
mi árbol...
tan mío que no pude tenerte...
tan mío que no tienes dueño...

gracias, árbol...
por todas tus sombras,
por tus hojas sobre el suelo...
por tu música,
por tu abrazo...
te amo, árbol...
debo irme.
adiós.

la mirada de nostalgia.

amo tu tristeza,
la amo y la bendigo.
gracias por mirarte reflejado en mi espejo.

gracias por sentirme
y sentirme tuyo,
por reflejarme lo que
anhelo ser,
pero que ya soy por naturaleza.

te bendigo como un beso,
como un pensamiento constante,
como un suspiro.
te bendigo como las voces
que traen a nosotros
los ecos de sabiduría y aliento.
a ellos invoco,
yo, tu hijo,
a ellos invoco para que acudan
a mi círculo más puro,
al del amor...
y en el nombre del amor,
yo te bendigo,
tristeza.

que la luz nos bañe,
dentro y fuera de sí misma,
de nosotros mismos.

que la lluvia nos bañe,
como me bañan tus lágrimas,
porque en ellas
reconozco mi propia debilidad,
mi magia
y lo más puro que en mí existe.

te amo, tristeza,
como el fluir de los ríos,
y a ellos invoco y suplico
que nos bendigan,
y nos permitan fluir eternamente
en el eterno caudal
que lleva a nosotros mismos.

en el nombre del amor,
del principio, centro y fin
de todo el universo,
espíritu que das vida a todo cuanto existe...
sáname, gran río,
limpia de mi tristeza
las lágrimas,
para que fluyan puras
desde el fondo de mi alma...
para que me sumerjan,
en mi propio centro...
y que tus ojos sean mis ojos,
que tu boca sea mi boca,
y que tu corazón
lata al unísono
dentro de mi corazón.

te amo,
tristeza.