Mostrando entradas con la etiqueta tristeza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tristeza. Mostrar todas las entradas

La maldición

Nunca pido disculpas. No tengo la humildad ni la madurez.
Nunca, ni siquiera de esas disculpas falsas y vacías.
Siempre que me disculpo, hablo lleno de sarcasmo y rencor, como tratando de herir a aquel que me hirió primero, como tratando de culparlo por haber sido el causante de mi propia ira.
Siempre huyo.
Soy una persona pésima. Egoísta, mitómana y manipuladora. No sé ni cómo me aguantan, cómo alguien (quien sea) puede siquiera estar cerca de mí.
No debería existir.
Pero al menos sé que Dios (llamémosle así) existe.
Dios tendría que ser justo. No podría dejar que me saliera con la mía, no podría simplemente liberarme y eximirme de mis responsabilidades. Lo más sencillo sería simplemente asesinarme y librar al mundo de mi maldad. Pero no, Dios no podría hacer algo así, porque la paga del pecado es muerte... Y qué más muerte que seguir viviendo lastimando a los que me aman, a los que me odian y a los que ni siquiera se molestan en prestarme atención.
Muero con cada tontería que hago, porque el ser malo no me hace ser inconsciente.
En fin, perdón por existir... Todos sabemos que soy una basura.

sin título

cuando los gatos nacen...
sus ojos siempre son azules.
luego cuando van creciendo,
cambian de color... algunos.
tus ojos son siempre azules...
siempre del color del mar...
oscuros como el abismo bajo las olas...
como los pozos sin fondo,
como los lagos cubiertos de niebla...
fríos, sombríos... siniestros.
azules como mareas turbulentas,
como tormentas...
como nubarrones sobre las llanuras de agua,
interminables... heladas.
azules como el color del cielo cuando el sol está en su plenitud...
grises como el cielo en las mañanas frías...
transparentes, lilas, plateados...
azules, como los ojos de los gatos al nacer.
tus ojos son azules,
aunque al crecer hayan cambiado...
con la descepción... con el cansancio, con la demora...
azules, como de agua,
como de niebla...
azules.

adiós otra vez.

quiero irme...
y sigo sin poder verte.
ya estoy tan cansado...
ya siento que mis pies no van a responderme...
que me duele el cuerpo por dentro...
que no tengo voz para gritar,
ni paciencia para seguir callado...
y sigo sin poder verte...
porque no has aparecido,
porque no has llegado...
porque sigues escondiéndote.
sigues sin mostrarme tu rostro,
sin decirme tu nombre,
sin darme una pista... una señal...
algo que me diga que existes,
algo que me diga que puedo resistir.
ya quiero irme,
no seguir siendo esto,
no seguir esperando,
no seguir sintiendo que alguien fue injusto conmigo...
que desperdicié el tiempo,
que lo que dije...
que lo que di,
no sirvió para nada.
creo que ya me voy a ir...
y ya no te voy a esperar...
creo que no vale la pena.