todos tenemos algo que decir... son raros los matices que ésto pueda tomar, las formas... si es con colores, con letras, con sonidos, por medio de abrazos... la gente se molesta a menudo por no poder decir lo que se tiene en el interior... es como algo que resulta molesto y que necesita ser expulsado, pero a veces hay ansia... tristeza... y principalmente miedo, y no se puede decir lo que es necesario, y el cuerpo y la cabeza se van hinchando, de tanto que hay dentro y que no sale... a veces, las palabras o las letras dan miedo, y el cuerpo entero se siente inútil y pesado, inmóvil, y resulta inservible en el proceso de desahogar la necesidad de hablar... y entonces se intenta hablar por medio de acciones, tan abstractas que parecen secas y frías, que no alcanzan a reflejar casi nada de su intención primera, y entonces las palabras y las letras, los colores, las sonrisas y besos, las miradas... todo pierde su capacidad de hablar, y se ve inútil ante las acciones que sólo entorpecen, lejos de comunicar... es el miedo el que entorpece toda la comunicación... y las acciones con transparencia se pierden en el laberinto de una sinceridad añorada pero deformada, torcida, desvirtuada, aturdida por el miedo.
el miedo no deja leer adecuadamente, no deja escuchar... no deja ver lo que busca ser sincero, y cuando ya es inminente y no se soporta más, explota en forma de enojo aparentemente infundado, en forma de nosequépedo, y sólo deja desconcierto, y el decir nolosabia, o notehabiadichoya? o apoco? o hubiera... y sólo queda el peso de lo que hubiera sido mejor, pero que no fue. la gente se incomoda porque no sucede algo, pero no lo busca tampoco, y no cede... la gente se enoja por no poder regresar el tiempo, por no poder cambiar el pasado... pero no trabaja por transformar el presente, y es que es muy difícil... pesado como levantar una montaña, y más con el miedo, que a veces es inimaginable... qué haríamos si no tuviéramos miedo? -leí una vez en un libro- todo. pero qué difícil es quitarse el miedo, y más quitárselo a alguien que no eres tú... los miedos ajenos son a veces más destructivos que los propios... el miedo y esa pinche actitud, de enojo, de soberbia, de confusión, de desconcierto, de estupidez, de víctima, de cobardía, todo eso que a veces podemos sentir y que incluso provocamos porque sentimos que nos puede ayudar, cuando en realidad sólo chinga.
sigo en el intermedio. un momento de miedo
al margen del proceso del tiempo.
visto en un viaje místico de
osbel
un
3/24/2008
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1 comentarios:
El miedo paraliza... te recomiendo el libro The Shock Doctrine de Naomi Klein...
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