el cielo de los retretes...


continuamente desechamos: materia, sentimientos, deseos, sufrimientos, dolor, apegos, cosas estimadas, lastres... etc. a veces nuestro proceso de desapego es tan sencillo como arrojar algo al excusado y perderlo de vista... a veces quisiéramos que fuera así de fácil, a veces no lo es... pero siempre -siempre- podemos desprendernos de lo que no necesitamos -como dice bonafont, jo-. debe haber un sitio en nuestra mente, o en nuestros corazones, o en ese limbo que no podemos explicar, donde se pierde todo aquello que decidimos perder, o que simplemente perdimos pese a nuestros deseos de conservarlo... como cuando los muertos se van al cielo, o la mierda al retrete, no permanece ahí, pues el retrete es sólo el umbral del camino del desapego, sólo parte del vehículo, pero una parte muy importante... podremos también desechar y despedirnos de éstos vehículos del desapego? podremos desechar también el limbo de los desechos, y crear nuevos limbos? ojalá, porque a veces el limbo no es muy agradable... algo se desecha cuando no se necesita más, pero tendemos a confundir el no necesitar con el no querer, y el desecho se va a un limbo de odios, rencores, desprecios... pero quizá podríamos desechar también ese limbo, y adoptar un limbo de agradecimientos, reflexión, aprendizaje... un nuevo limbo para todo eso de lo cual nos despojamos y mandamos "al cielo", pero en armonía...
... como el cielo de los perritos, pero más fuerte... el cielo de los retretes... porque siempre hay lugares donde arrojamos lo que ya no necesitamos para luego olvidarnos de ello, y aquí desechamos esos lugares donde desechamos... el olvido de los olvidos... uórales, qué viaje...

1 comentarios:

el Bizarro dijo...

es como cuando tus recuerdos infectan con su hedor nauceabundo ese limbo y necesitas un limbo nuevo, aunq sea varato
no importa otro
xq ese ya c apasto...