ostara

está fnalizando este día... como finalizan todos los días. pero hace un año, estaba en otro lugar, con otra gente, en otro pedo. es raro, siento que era otra cosa, pero también siento que soy el mismo. la rueda sigue girando, ya ha dado una vuelta completa, es igual la luz que la oscuridad... y es un día único pero a la vez igual que todos... un día más, otro.
me contaron una historia pachecona, que viene alusiva a todo este desmadre del equinoccio de primavera... y que supuestamente es el origen de lo del mentado conejo de pascua. la neta no he investigado si sí es o no, pero pus cada quién puede compartir lo que quiera, no? ya la banda sabe si hacer caso o no, y cada quién puede tomar lo que le sirva de todo.
dicen que una vez una niña caminaba por el bosque... una niña buena, no precísamente feliz, pero buena, porque amaba... y por lo tanto, era amada. caminaba con respeto, pero también con alegría, y contemplaba la belleza de la tierra. y luego encontró un pájaro herido, a punto de morir. ella se entristeció, bueno... yo creo que así fue, porque el ver a la muerte siempre es algo tan raro... que uno no sabe si llorar o agradecer, o si tener miedo o más bien querer saber qué es lo que sigue... la niña tomó en sus manos al pájaro, y deseó poder ayudarlo, porque el ver la agonía de su pequeño e indefenso hermano la lastimaba. entonces vino La Diosa, así... sin más, y la niña le suplicó que ayudara al ave, que lo sanara... que le diera vida. La Diosa tomó al ave, y le dijo a la niña que no tuviera miedo... "de Mí proceden todas las cosas, y a Mí han de regresar" todos somos, y siempre seremos... y sólo caminamos por Su Rostro, mostrando lo que hay dentro de nuestros corazones, para regresar luego a Su Vientre bendito, de donde todos venimos. entonces la muerte no existe en realidad, porque el espíritu nunca deja de ser. La Diosa dijo que el ave tenía que terminar su camino de ave, y empezar otro camino... pero para renacer, primero hay que morir. entonces tomó al ave entre sus manos, y en ese momento el ave dejo de serlo para ser ahora un conejo, como señal de que ahora tenía otro rostro, pero el mismo espíritu, al igual que todo en este mundo. en agradecimiento, el conejo puso un huevo, y la niña entendió que la vida es un camino de aprendizaje, y que lo que hagamos repercutirá en este ciclo y en los venideros. por eso el conejo de pascua pone huevos, porque es aquél pájaro que La Diosa renovó.
la historia está chida... es de esas cosas locas que me gusta guardar... y que a veces caen como anillo al dedo, o como dedo al anillo... jeje. siempre queremos reinventarnos, y renovar nuestro mundo, pero es necesario primero morir, y regresar a la tierra. como dicen en otro lado: "polvo eres..." todos somos el mismo polvo, esparcido por lugares distintos, con sonidos y colores... con aromas, pero el mismo polvo.
"de Mí proceden todas las cosas, y a Mí todo ha de regresar" y pus sí... así es. amor y paz:]

3 comentarios:

Isolda dijo...

Y vaya que esto me ha caido como anillo al dedo. ¿Qué pasa cuándo se tiene miedo a morir? ¿Qué pasa si renacemos y recordamos parte de nuestra vida pasada?

el Bizarro dijo...

mo mames
el conejo!

asi es siempre ever nos tranformamos
no dbmos temr al cambio
quiza es algo dificil pero con temor
nada c haria

Dídac Muciño dijo...

diria la buen sor juana "es cadáver, es polvo, es sombra, es nada". Cada noche vivimos los humanos un equinoccio, bien fumada mi idea, pero lo cierto y curioso cuando estamos durmiendo las celulas se renuevan.