ayer desperté más tarde de lo normal... debí hacerlo más temprano, pero no fue así... miré el teléfono, me enojé... y me levanté. durante el baño pensé en todo lo que debía hacer, pero descubrí que no era mucho, en realidad casi nada. estrené una playera, me puse los mismos pantalones del día anterior, que creo que eran los mismos del día anterior a ese... mis tenis, y una chamarra gruesa para el frió. bajé la escalera, tomé un baso con agua porque tenia sed, y salí de la casa. empecé una ruta que tenia bastante tiempo que no recorría, tomé un camión, llegué al metro y descubrí que a esa hora, quizá todos los días, el mundo era horrible. después de unos minutos atorado entre muchas personas pude abordar el tren, intenté leer un libro que compré recientemente, pero me distraje pensando en algo raro... los días pasados en que esperaba ser feliz en su totalidad... recordé la impresión que tenia de la gente que me rodeaba, de los lugares que frecuentaba... recordé uno de los días más felices de mi vida, hace unos meses... en el que pude sentir que brillaba como el agua cristalina, que era puro y limpio como una brisa refrescante... un día en el que nunca me sentí ridículo, o sucio, o torpe, o solo... un día en el que me sentí muy querido, en el que me sentí acompañado por mucha gente, y respetado, e interesante...
cerré el libro, creo que kandinsky no es para leerse en un vagón de metro... al menos no por mi.
transbordé en la estación que debía, y llegué a la otra línea, con el doble de gente, dejé pasar un tren si que pudiera abordarlo, luego esperé muy poco al siguiente y subí. me quedé parado viendo el andén en movimiento, luego escuché el sonido, las puertas se cerraron, el tren avanzó, el túnel se hizo oscuro, escuché el sonido respectivo, el túnel se iluminó nuevamente, llegamos al anden siguiente, el tren se detuvo, se abrieron las puertas, la gente se movió, se oyó el sonido, se cerraron las puertas.... esta secuencia se repitió unas 2 veces, y luego sentí una mano en la espalda, me giré y un wey me preguntó si quería sentarme, sonreí y lo hice. pensé tener suerte, pues a pesar del retraso de casi media hora con el que iba pude encontrar un asiento!! un asiento que nadie usó, y hasta me lo ofrecieron a mi!! estaba destinado por el universo para mi!! eeehhhhhh!!. sentado volví a mirar a la gente moviéndose, y pensé en lo que he hecho este año, sentí que había tirado a la basura los últimos 10 meses, sin siquiera darme cuenta. miré al wey que estaba sentado en frente de mi, y la expresión de su cara me desagradó, y deseé nunca verme así, con ese asco marcado en la boca, con esos ojos enrojecidos, con esa grasa que hacia brillar su frente y su nariz... miré al que estaba al lado de él, y tenía la misma expresión desagradable... luego miré al wey de mi lado, el que me dijo lo del asiento, me sonrió, pero no se por qué yo no hice lo mismo, sólo lo miré, vi su barba desaliñada, su suéter gris, mi cara reflejada en sus lentes, su cabello que caía sobre su hombro derecho... recordé los meses en que mi cabello era muy largo, recordé varias pedas, salidas de desmadre, recordé a mis amigos, los que ya no están, los que ya no veo, lo que buscaba en esos días, lo que necesitaba, lo que hacia, lo que me llenaba, lo que me hacia falta... recordé los intentos frustrados una vez más por ser feliz... recordé mis conceptos... recordé una vez que me perdí, y la angustia de no saber en dónde estás, ni qué haces ahí, ni a dónde tenias que regresar... y por unos momentos se me olvidó en dónde estaba, levanté la vista, vi el techo del vagón, y recordé a dónde me dirigía. vi el reloj, era tarde, pero el recordar todo me tranquilizó. no me levanté hasta llegar a la terminal, ya faltaba poco. bajé del tren, fui a la taquilla del tren ligero, compré un boleto, y lo abordé... me senté junto a la ventana, y me propuse ver la calle, nunca había estado por esos rumbos, bueno, no lo recordaba, así que quise poner atención al paisaje, ver esas calles y avenidas tan lejos de mis rumbos, ver los coches, la gente, los edificios... me dio sueño viendo la ventana, sentí como que mis ojos se cerraban, pero me despertaron las voces de dos mujeres de pie a mi lado, de esas que hablan muy fuerte, y dicen "oyes" frecuentemente, iban a un lugar en específico, lo repitieron varias veces, y repetían que debían bajarse en una estación, pero olvidé el nombre, y olvidé el lugar. en frente de mi estaba sentado un hombre que les hizo la plática, les recomendó bajarse una estación después, y regresar caminando porque según él estaba más cerca, y empezó a platicar aunque ellas sólo le decían, "sí, gracias". él les contaba que conocía varios laboratorios por ahí, que había muchos hospitales, cosas así... luego ellas caminaron hacia el otro lado del vagón, y luego ya no las vi. el hombre volteó a verme, y siguió platicando conmigo, me señaló un edificio muy grande en la calle con una gran reja blanca, me dijo que eran oficinas de hospitales de todo el país, pero no... era un plantel del tec de monterrey, se lo dije, y creo que se molestó, luego me comentó cosas acerca de los comerciantes ambulantes... que los policías son unos ladrones, pero que afortunadamente a "nosotros" no nos podían demandar, luego me dijo que tenia epilepsia y que en ese momento se dirigía a un hospital psiquiátrico, y luego se levantó y se fue. todo fue muy rápido, lo único que yo le dije fue lo del tec, a lo demás sólo respondí con silencio, porque la verdad perdí el hilo de la conversación desde un principio.
esperé otras cuantas estaciones, quizá 2 más, y bajé del tren, salí y seguí las instrucciones que me habían dado para llegar a donde iba, la rectoría de la universidad donde estudié. entré, firmé mi título, llené un cuestionario en una computadora, el cual reafirmó mi idea de que en los últimos 10 meses no había hecho nada productivo, salí e inicié el mismo recorrido. en el metro me detuve a pensar en las últimas personas que he conocido, las cosas que he deseado últimamente, mis planes...la gente y los lugares que son importantes en mi vida, y me di cuenta que en realidad no los conozco... y sentí que tampoco conozco ya a mis amigos, ni a mi familia, y me sentí aburrido, cansado... y solo, muy solo. quise cambiar el tema incómodo, y ocupar mi mente con las actividades del resto de mi día, pero no recordé nada, sentí que quizá las había olvidado en ese momento y me esforcé en recordar, pero no... me di cuenta que en realidad no tenía nada más qué hacer.
viajesote
visto en un viaje místico de
osbel
un
11/08/2007
... inútil
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